Y por fin esto llega a su fin. Ahora mismo volamos de Vancouver a Londres y posteriormente a Gran Canaria. Lo primero antes que nada volver a agradecer a nuestras mujeres, Pino y Onicka su comprensión que nos ha permitido hacer este viaje por tercera vez.
Llevamos ya 23.092,7 kilómetros en tres viajes y dos continentes y es un recuerdo imborrable. Para estas aventuras es fundamental el compañero de viaje, evidentemente un viaje en este plan no es el ideal para hacer con tus hijos o dependiendo del caso incluso con tu pareja. Aunque comes muchos kilómetros de carretera y horas donde no ves mas que autopista, me sigue pareciendo la mejor forma de conocer un país, sobretodo si tienes claro que vas a ver un poco de todo, ya sabemos que quien mucho abarca poco aprieta. He oído siempre cosas como; como no vas a ir a... o en un día no te da tiempo de ver... ya lo sabemos y forma parte del viaje, eso es para otro tipo de viajes.
Ha sido nuestro tercer "roadtrip" y el más largo, como suele pasar en estos viajes, no puedes comparar con los anteriores, cada uno tiene sus cosas buenas o malas según también las circunstancias. Hemos conocido dos países vecinos aunque muy distintos uno del otro, son dos hermanos ricos aunque uno es estudioso y responsable (Canadá) y el otro no es que sea lo contrario pero le da más disgustos a sus padres. Este viaje ha tenido tres partes bien diferenciadas, una primera muy urbana, una segunda más rural y una tercera con un poco de todo y un toque friki
Esa primera parte nos ha llevado a conocer ciudades como Montreal, Boston, Nueva York y Chicago. Es cierto que en viajes como este tienes que priorizar y no llegas a conocer realmente una ciudad, ves dos o tres cosas y listo, pero realmente sirve como aperitivo por si en un futuro crees que te merecerá la pena conocerlas bien, aquí se prioriza el tiempo sobre la ciudad en sí. Montreal apenas pudimos tocarla pero parece mucho a lo que dijimos de Vancouver, ciudad canadiense típica, moderna, práctica y segura... y lluviosa. Boston es una ciudad bastante pija, parece más canadiense (con toque irlandés) que estadounidense y además muy cara, está bien pero no ofrece nada del otro jueves. Nueva York fue distinto, ya la conocíamos y la disfrutamos de otra manera, viviendo en Brooklyn y sufriendo sus atascos, mereció la pena por supuesto pero nunca en la vida se les ocurra vivir ahí puede ser un infierno. Por último Chicago fue una grata sorpresa, una ciudad que se podría conocer mejor más adelante, es un Nueva York más tranquilo y más ordenado, con buen nivel de vida también , interesante. Entre mediad conocimos Niagara Falls, lugar muy turístico en el que estuvimos en plena temporada baja.
Salvo NY que alquilamos apartamento estuvimos alojados en moteles/hoteles, todos bien, excepto, sin duda el motel 6 de Chicago, posible escenario de American Horror Story, pero son gajes del oficio, cuentas con esto durante el viaje, el resto bastante bien (esos albornoces en Boston!!), destacar por cierto el apartamento en NY, recomendable para quien quiera visitarla en ese plan.
La segunda parte del viaje fue la que más nos gustó, conocer la América más profunda y sus parajes naturales y sus gentes. A posteriori piensas que has cruzado Dakota del Sur, Wyoming y Montana y la verdad no son los sitios que uno espera conocer algún día, pero si quieren hacer un viaje distinto, original y que poca gente haya hecho, no lo duden, sobretodo el estado de Wyoming merece mucho la pena, lo más conocido es Yellowstone evidentemente pero el estado en si me resultó sorprendente, ver el estilo de vida, los pueblos, la gente y la comida, les aseguro que la ternera de allí no tiene nada que envidiar a la de Ávila, y se de lo que hablo.
Yellowstone fue un coitus interruptus por la nieve pero también lo guardo para visitarlo en un futuro, quizás no en verano, muy masificado, pero si en un mes de septiembre o junio. Lo mismo que las rocosas canadienses, disfrutarlas en pleno temporal invernal gustó y mucho y le dio encanto pero quizás se le saque más partido, sobretodo a los paisajes en otras épocas del año, también queda apuntado. De toda esta zona destaco también a la gente, muy amable, acogedora y siempre dispuestos a echarte una mano o simplemente darte conversación por curiosidad por saber de donde vienes. Como comenté en su momento, el dueño del motel de Gardiner, Montana, nos comentaba que éramos los primeros españoles en alojarnos allí, todo un orgullo.
Lo pasamos muy bien en esta parte y tuvimos muy buenos momentos, haciendo la colada en Mitchell en un motel de cazadores donde mientras lavabas la ropa saludabas a gente que pasaba con sus escopetas en mano y el tendedero improvisado que hicimos en la habitación, la noche en Yellowstone en un motel ya cerrado y fuera de temporada donde nos dieron una habitación para dormir de pura casualidad, llegamos justo cuando la dueña se iba a su casa y nos advirtió que tuviéramos cuidado con los osos, esa noche solos, sin cobertura y sin internet y cayendo una nevada impresionante fuera fue mítica, como también la avispa asesina que nos persiguió en Badlands o conduciendo en plena ventisca por las montañas de Wyoming y parar a sacarnos fotos haciendo el payaso, hasta un coche se paró a preguntarnos si estábamos bien.
La última parte del viaje tuvo un poco de todo, otro temporal de nieve por las rocosas, el señor sin camisa que apareció ahí de repente, un autobús de japoneses que nunca más vimos, imagino que con el deshielo los encontraran, Seattle y Vancouver dos ciudades que nos encantaron, la noche bizarra en Seattle, la parte friki con los goonies tuvo su encanto y aunque ya a estas alturas estábamos con bastante cansancio acumulado lo disfrutamos mucho y por último Vancouver, la ciudad que nos conquistó .
Tantas horas de coche, hotel y avión dan para muchas charlas, risas y anécdotas, obviamente no puedo reproducirlas todas aquí o estaría escribiendo varios días. Pasábamos las horas oyendo podcasts de Iker Jiménez, somos así de raritos, también música... comiendo donde y cuando podíamos, en más de una ocasión nos vimos comiendo almendras tostadas, chocolate al 90% y tortas de arroz y hasta zanahorias, al mediodía no queríamos perder el tiempo buscando donde comer, bien porque teníamos muchos kilómetros por delante o bien porque EEUU es un país dónde se come fatal y no queríamos descuidarnos con eso, aunque algún día tocó comida basura. Por supuesto cada noche no podía faltar nuestra cena y nuestra cerveza para terminar la jornada y luego a la habitación a ver alguna película, nos tragamos cada noche un ciclo de cine de terror de los 80 en AMC que fue total.
Con el tema del idioma nos defendimos muy bien, los dos hablamos inglés y además en muchos sitios te hablaban español, bien porque te atendían latinos o porque lo habían aprendido como nos pasó con una camarera de Dakota.
Una cosa que nos llamó la atención es que en Seattle, por ejemplo, la recepcionista al ver que la habitación que habíamos reservado era de una cama (king size) nos preguntó si se trataba de un error y en realidad queríamos dos habitaciones o que al reservar habitación siempre nos decían, "dos camas verdad" y al decir "bueno si pero si es una nos da igual" ponían cara de sorpresa, en eso creo que si les llevamos ventaja.
Ahora si, llega a su fin el viaje y el blog, espero que les haya resultado ameno y espero poder seguir haciéndolo en futuras ocasiones, a mi me sirve como medio para expresarme y de paso guardarlo como un recuerdo imborrable. Esto empezó casi sin querer en nuestro primer viaje y ahora ya es parte de el, aunque por supuesto por mucho que yo cuente aquí, no es posible relatar con exactitud todas nuestras aventuras y experiencias, la mejor manera es que lo hagan ustedes por su cuenta, viajen y escriban su propio diario, yo con el paso del tiempo los releo y me trae muy buenos recuerdos, es como volver a viajar, eso queda almacenado en esa tarjeta de memoria que es el cerebro. Muchas gracias a todos y hasta la próxima.
































