sábado, 29 de octubre de 2016

Día 22 Vancouver-Gran Canaria


Y por fin esto llega a su fin. Ahora mismo volamos de Vancouver a Londres y posteriormente a Gran Canaria. Lo primero antes que nada volver a agradecer a nuestras mujeres, Pino y Onicka su comprensión que nos ha permitido hacer este viaje por tercera vez. 
Llevamos ya  23.092,7 kilómetros en tres viajes y dos continentes y es un recuerdo imborrable. Para estas aventuras es fundamental el compañero de viaje, evidentemente un viaje en este plan no es el ideal para hacer con tus hijos o dependiendo del caso incluso con tu pareja. Aunque comes muchos kilómetros de carretera y horas donde no ves mas que autopista, me sigue pareciendo la mejor forma de conocer un país, sobretodo si tienes claro que vas a ver un poco de todo, ya sabemos que quien mucho abarca poco aprieta. He oído siempre cosas como; como no vas a ir a... o en un día no te da tiempo de ver... ya lo sabemos y forma parte del viaje, eso es para otro tipo de viajes. 



Ha sido nuestro tercer "roadtrip" y el más largo, como suele pasar en estos viajes, no puedes comparar con los anteriores, cada uno tiene sus cosas buenas o malas según también las circunstancias. Hemos conocido dos países vecinos aunque muy distintos uno del otro, son dos hermanos ricos aunque uno es estudioso y responsable (Canadá) y el otro no es que sea lo contrario pero le da más disgustos a sus padres.  Este viaje ha tenido tres partes bien diferenciadas, una primera muy urbana, una segunda más rural y una tercera con un poco de todo y un toque friki



Esa primera parte nos ha llevado a conocer ciudades como Montreal, Boston, Nueva York y Chicago. Es cierto que en viajes como este tienes que priorizar y no llegas a conocer realmente una ciudad, ves dos o tres cosas y listo, pero realmente sirve como aperitivo por si en un futuro crees que te merecerá la pena conocerlas bien, aquí se prioriza el tiempo sobre la ciudad en sí. Montreal apenas pudimos tocarla pero parece mucho a lo que dijimos de Vancouver, ciudad canadiense típica, moderna, práctica y segura... y lluviosa. Boston es una ciudad bastante pija, parece más canadiense (con toque irlandés) que estadounidense y además muy cara, está bien pero no ofrece nada del otro jueves. Nueva York fue distinto, ya la conocíamos y la disfrutamos de otra manera, viviendo en Brooklyn y sufriendo sus atascos, mereció la pena por supuesto pero nunca en la vida se les ocurra vivir ahí puede ser un infierno. Por último Chicago fue una grata sorpresa, una ciudad que se podría conocer mejor más adelante, es un Nueva York más tranquilo y más ordenado, con buen nivel de vida también , interesante. Entre mediad conocimos Niagara Falls, lugar muy turístico en el que estuvimos en plena temporada baja. 
Salvo NY que alquilamos apartamento estuvimos alojados en moteles/hoteles, todos bien, excepto, sin duda el motel 6 de Chicago, posible escenario de American Horror Story, pero son gajes del oficio, cuentas con esto durante el viaje, el resto bastante bien (esos albornoces en Boston!!), destacar por cierto el apartamento en NY, recomendable para quien quiera visitarla en ese plan.



La segunda parte del viaje fue la que más nos gustó, conocer la América más profunda y sus parajes naturales y sus gentes. A posteriori piensas que has cruzado Dakota del Sur, Wyoming y Montana y la verdad no son los sitios que uno espera conocer algún día, pero si quieren hacer un viaje distinto, original y que poca gente haya hecho, no lo duden, sobretodo el estado de Wyoming merece mucho la pena, lo más conocido es Yellowstone evidentemente pero el estado en si me resultó sorprendente, ver el estilo de vida, los pueblos, la gente y la comida, les aseguro que la ternera de allí no tiene nada que envidiar a la de Ávila, y se de lo que hablo.
Yellowstone fue un coitus interruptus por la nieve pero también lo guardo para visitarlo en un futuro, quizás no en verano, muy masificado, pero si en un mes de septiembre o junio. Lo mismo que las rocosas canadienses, disfrutarlas en pleno temporal invernal gustó y mucho y le dio encanto pero quizás se le saque más partido, sobretodo a los paisajes en otras épocas del año, también queda apuntado. De toda esta zona destaco también a la gente, muy amable, acogedora y siempre dispuestos a echarte una mano o simplemente darte conversación por curiosidad por saber de donde vienes. Como comenté en su momento, el dueño del motel de Gardiner, Montana, nos comentaba que éramos los primeros españoles en alojarnos allí, todo un orgullo. 



Lo pasamos muy bien en esta parte y tuvimos muy buenos momentos, haciendo la colada en Mitchell en un motel de cazadores donde mientras lavabas la ropa saludabas a gente que pasaba con sus escopetas en mano y el tendedero improvisado que hicimos en la habitación, la noche en Yellowstone en un motel ya cerrado y fuera de temporada donde nos dieron una habitación para dormir de pura casualidad, llegamos justo cuando la dueña se iba a su casa y nos advirtió que tuviéramos cuidado con los osos, esa noche solos, sin cobertura y sin internet y cayendo una nevada impresionante fuera fue mítica, como también la avispa asesina que nos persiguió en Badlands o conduciendo en plena ventisca por las montañas de Wyoming y parar a sacarnos fotos haciendo el payaso, hasta un coche se paró a preguntarnos si estábamos bien. 



La última parte del viaje tuvo un poco de todo, otro temporal de nieve por las rocosas, el señor sin camisa que apareció ahí de repente, un autobús de japoneses que nunca más vimos, imagino que con el deshielo los encontraran, Seattle y Vancouver dos ciudades que nos encantaron, la noche bizarra en Seattle, la parte friki con los goonies tuvo su encanto y aunque ya a estas alturas estábamos con bastante cansancio acumulado lo disfrutamos mucho y por último Vancouver, la ciudad que nos conquistó .



Tantas horas de coche, hotel y avión dan para muchas charlas, risas y anécdotas, obviamente no puedo reproducirlas todas aquí o estaría escribiendo varios días. Pasábamos las horas oyendo podcasts de Iker Jiménez, somos así de raritos, también música... comiendo donde y cuando podíamos, en más de una ocasión nos vimos comiendo almendras tostadas, chocolate al 90% y tortas de arroz y hasta zanahorias, al mediodía no queríamos perder el tiempo buscando donde comer, bien porque teníamos muchos kilómetros por delante o bien porque EEUU es un país dónde se come fatal y no queríamos descuidarnos con eso, aunque algún día tocó comida basura. Por supuesto cada noche no podía faltar nuestra cena y nuestra cerveza para terminar la jornada y luego a la habitación a ver alguna película, nos tragamos cada noche un ciclo de cine de terror de los 80 en AMC que fue total. 



Con el tema del idioma nos defendimos muy bien, los dos hablamos inglés y además en muchos sitios te hablaban español, bien porque te atendían latinos o porque lo habían aprendido como nos pasó con una camarera de Dakota.
Una cosa que nos llamó la atención es que en Seattle, por ejemplo, la recepcionista al ver que la habitación que habíamos reservado era de una cama (king size) nos preguntó si se trataba de un error y en realidad queríamos dos habitaciones o que al reservar habitación siempre nos decían, "dos camas verdad" y al decir "bueno si pero si es una nos da igual" ponían cara de sorpresa, en eso creo que si les llevamos ventaja.




Ahora si, llega a su fin el viaje y el blog, espero que les haya resultado ameno y espero poder seguir haciéndolo en futuras ocasiones, a mi me sirve como medio para expresarme y de paso guardarlo como un recuerdo imborrable. Esto empezó casi sin querer en nuestro primer viaje y ahora ya es parte de el, aunque por supuesto por mucho que yo cuente aquí, no es posible relatar con exactitud todas nuestras aventuras y experiencias, la mejor manera es que lo hagan ustedes por su cuenta, viajen y escriban su propio diario, yo con el paso del tiempo los releo y me trae muy buenos recuerdos, es como volver a viajar, eso queda almacenado en esa tarjeta de memoria que es el cerebro. Muchas gracias a todos y hasta la próxima.





PD: Estamos volando por el atlántico así que no puedo recomendarles ningún grupo de aqui, pero volamos a Londres asi que me quedo con este tema de David Bowie, Heroes

viernes, 28 de octubre de 2016

Días 20 y 21 Vancouver

Bueno, tras casi tres semanas, por fin hemos llegado a la meta. Ahora tenemos dos días y medio en Vancouver para descansar y conocer la ciudad. Obviamente hemos aprovechado para dormir más de la cuenta, falta nos hacía también, hemos caminado bastante por Vancouver aunque no hemos conocido todo pues es una ciudad muy extensa. Nos hemos limitado a los alrededores del hotel, no es mucho pero ya es un aperitivo para conocerla, quien sabe, más adelante.



Nuestro hotel está en la Coal Coast Harbour, cerca del puerto y centro financiero de Vancouver, rodeado por rascacielos, calles amplias y coches caros. Muy cerca está lo que aquí llaman el West End, zona de multitud de negocios y restaurantes de todo tipo, japonés, chino, griego, marroquí y todo lo que quieran, mucha gente, muchas culturas pero totalmemte integradas, realmente son candienses más allá de su origen. En el otro extremo está Grainville, una zona de muchas tiendas, ya no de marcas, teatros y cines. También con mucha vida. Tras dos dias llama mucho la atención la amabilidad de la gente, han sido extremadamente amables en todas partes, ya lo eran también en Montreal o en Jasper, dependientes, camareros o cualquiera de la calle, cualidad que valoran mucho también los que se han establecido aquí viniendo de fuera, en un mismo día pude hablar con un brasileño, una japonesa y una mejicana que lo primero que destacaban es la amabilidad de la gente por encima incluso del bienestar del país.



Llama la atención también lo tranquilo que es todo, no hay atascos, no hay acumulación de personas y si alguien me dice que la policia aquí patrulla en pelotas no podría rebatírselo porque en casi tres días no hemos visto ni un solo policía, ni en coche ni a pie, señal que debe ser un sitio muy seguro y muy tranquilo. El nivel de vida es bastante alto porque aunque el euro tiene un cambio muy beneficioso con el dólar canadiense, casi a 1'5 $ por euro, las cosas no son precisamente baratas aunque tampoco son precios desorbitados.
A parte de todo eso pues luego uno ve pequeños detalles que te hacen comprender que como sociedad están bastante más avanzados que nosotros, detalles pero dicen mucho, por ejemplo todos los autobuses llevan portabicicletas y muchos son eléctricos, los perros pueden entrar a tiendas y restaurantes, hay dispensadores de desinfectante para manos en todos los baños y en las entradas a centros comerciales (este pequeño gesto puede evitar la transmisión de muchas enfermedades), otro un poco tonto pero que me pareció ingenioso, un sistema de paraguas públicos, unos paraguas amarillos que los recoges al salir de una tienda y lo dejas al entrar a otra (aquí llueve mucho) y podría seguir; carriles bici bien delimitados, hidroaviones como aerotaxis a localidades cercanas, enchufes para coches eléctricos por todas partes, casi nadie fuma etc... no son cosas imprescindibles para la vida diaria pero ayudan a hacerla más cómoda. 



Como han visto nos ha gustado bastante Canadá en general y Vancouver en concreto, más allá del clima, es un sitio con una alta calidad de vida, la apuntamos a nuestra lista de países a emigrar, que tampoco es muy extensa, la componen dos países, Canadá, que entra directo al número 1 y Australia. Bueno esto llega a su fin, mañana volamos de vuelta a Gran Canaria, no salimos hasta las 20:45 así que tenemos casi un día más aquí aunque lo aprovecharemos para hacer bien nuestras maletas e intentar limpiar un poco el coche por dentro antes de que nos declaren en cuarentena. Durante el vuelo escribiré la última entrada de este blog que espero les haya gustado. Así que de momento hasta mañana.



PD: Terminamos nuestra selección musical con un canadiense famoso, Justin Bieber... Es broma, ni loco, buscando he encontrado esta canción entre dos canadienses, Avril Lavigne y Chad Kroeger, Let me go, no suena mal.

jueves, 27 de octubre de 2016

Día 19 Cannon Beach - Vancouver



Última etapa, último día de carretera, tras casi tres semanas esto llega a su fin, pero todavía nos quedan cosas por contar. Hoy damos nuestros últimos coletazos al tema goonies con la idea de ir a la casa y sacar "la foto". Hoy nos levantamos un poco más tarde, recogemos las cosas y antes de ponernos en marcha nos acercamos a la playa aprovechando que hace sol, por verla como es con sol.



Y ponemos rumbo a Astoria de nuevo, deshacemos lo andado ayer y llegamos de nuevo al pueblo. Entramos al barrio donde está la casa y aparcamos algo alejados para no llamar la atención, son las 11 de la mañana, es martes y no hay nadie por la calle y aunque somos discretos, vamos caminando sin nada encima salvo el bolso donde llevo mi cámara, pero al estar todo tan vacío la verdad que parecemos lo que somos, dos extraños por el barrio. Nos acercamos hasta donde podemos, es decir, hasta donde empieza el camino privado que lleva a la casa y donde están los carteles intimidatorios, desde aquí la perspectiva no es muy buena así que nos alejamos para tener una mejor y efectivamente así es. Sacamos nuestras fotos de rigor rápidamente para no llamar la atención y nos vamos. 



Comemos allí mismo en Astoria y ya nos ponemos en marcha para hacer el último tramo del viaje, rumbo a Vancouver. La mitad del viaje es deshacer todo lo de ayer y el resto será llegar hasta la frontera y pasarla por última vez antes de abandonar definitivamente los EEUU y entrar por última vez en Canadá. El paso no es muy complicado, normalmente en sentido EEUU-Canadá es más sencillo aunque no quita que te hagan las preguntas de rigor, de que se conocen, a donde van, cuando se van etc la verdad eso lo tenemos dominado, solo esperamos que no les de por registrar el coche porque como vean la parte de atrás van a tener que llamar a los del traje amarillo de BioHazard y ponernos en cuarentena, es posible que surjan nuevas cepas del ebola ahí atrás...



Desde la frontera apenas hay 50 km hasta Vancouver, es una ciudad bastante extensa, desde que entramos en ella hasta llegar al hotel hacemos bastantes kilómetros por calles rectas interminables, sorprende la escasa contaminación lumínica, las calles están casi en penumbra y aunque hay muchos rascacielos no desprenden esa cantidad de luz de otras ciudades norteamericanas. Llegamos a nuestro hotel, el Coal Coast Hotel, misión cumplida, 8651,3 km desde que salimos de Montreal el día 8 de Octubre, de costa a costa en 18 días, ha sido más duro que los dos anteriores pero nos ha merecido la pena, hemos conocido dos grandes países y ya podemos decir Misión Cumplida!!! 



Nos alojamos y salimos a cenar rápido para no apalancarnos. En principio lo poco que hemos visto parece todo muy ordenado, limpio y moderno. Se ve mucha gente oriental pero muy mezclada, parejas mixtas y muchas razas distintas, apenas es un poco lo que podemos ver pero parece una ciudad multicultural y con mucho que ofrecer, en estos días investigaremos algo más en eso. Cenamos en un japonés y ponemos fin al día y a la carretera, ahora dos días en Vancouver para recuperar antes de volver a España. Mientras seguimos viendo el ciclo de cine de terror del canal AMC que empezamos a verlo en Chicago, la lista de películas que hemos visto cada noche es de traca, todas las sagas de terror de los 70 y 80, sin anestesia y en v.o. Viernes 13, Pesadilla en Elm Street, El muñeco diabólico, Reanimator, La matanza de Texas, Cujo etc y sus respectivas sagas... ha sido divertido pero ya se me cierran los ojos. Hasta mañana!!!



PD: En Canadá de nuevo y mi repertorio se agota y me sigo negando a recomendar a Celine Dion... hay una canción que viene bien al día de hoy y es de una cantante de Vancouver, Nelly Furtado, All Good things come to an end o lo que es lo mismo, todo lo bueno se acaba...

miércoles, 26 de octubre de 2016

Día 18 Seattle - Cannon Beach


Voy con un par de días de retraso pero es que  os hemos dado un buen tute de kilómetros y llegamos muy cansados, ya no es lo mismo que hace 4 años cuando hicimos el primer viaje. 



Hoy es el día friki del viaje, vamos a ir hasta Astoria y Cannon Beach, en el estado de Oregon, para ver las distintas localizaciones del rodaje de Los Goonies, película de culto para cualquiera nacido a finales de los 70. Abandonamos Seattle con lluvia, que nos acompañará gran parte de la mañana. 
El viaje discurre por un paisaje de bosques muy frondosos, atravesamos la península olímpica cerca del Mt Rainier, un pico de 4400 msnm que obviamente está completamente nevado. 



Poco a poco nos acercamos a nuestro destino, Astoria, un pueblo pesquero de 8000 habitantes, típico pueblo marinero americano, con sus muelles de madera. Hay muchas tiendas y restaurantes pero no es eso lo que nos interesa. Queremos visitar la casa de los goonies, no es fácil, la dueña se hartó de tanto friki de visita y no lo pone fácil. De hecho lo que es el acceso a la casa está cerrado y con carteles amenazando con llamar a la policía así que esa parte está jodida, pero bueno algo intentáremos. El primer sitio donde vamos es a la antigua carcel del condado, también escenario de la película, donde está el Oregon Film Museum que en realidad es como un museo friki de los goonies, muy friki pero bueno mereció la pena. Tras esto, hacemos nuestra primera pasada en coche por donde está la casa, para tener una idea de por donde nos podemos poner para conseguir una foto, parece muy freak pero a Raúl le hace mucha ilusión. Una vez reconocido el terreno nos vamos a comer. Un restaurante de pescado, pero no es como España, es rollo inglés con esa mierda del fish and chips, que eso sea el plato típico de un país... en fin, tampoco hay mas en la carta. 
Después de comer vamos rápido al que será el último destino de hoy, Cannon Beach, a 40 km de aquí, donde está Haystack Rock, la playa donde también se rodaron escenas de la película, son las rocas que coinciden con los agujeros del mapa y el lugar de donde sale el barco de Willy el tuerto. Nos damos prisa pues vamos con el tiempo justo para verlo antes de que se ponga el sol. Tuvimos suerte y pudimos llegar justo a tiempo. El sitio es espectacular, hacía mucho viento y el sol empezaba a ponerse, así que la luz era perfecta para hacer fotos y además no había prácticamente gente así que estábamos casi solos. 




Estuvimos un buen rato allí, es una playa enorme, con sus casas en primera línea a las que se llegan por escaleras, el que viva aquí menudo lujazo, entre el viento y el oleaje le daban un toque salvaje al sitio, me recordó mucho a la playa donde están los doce apóstoles en Australia aunque quizás esta me gustó más. La idea original era volver a Astoria pero este sitio nos ha gustado mucho asi que hemos decidido quedarnos aquí a dormir. Buscamos un motel y tenemos suerte, el primero que miramos tenían habitaciones. Es el típico pueblo que debe vivir del verano porque aunque está lleno de negocios, solo dos están abiertos, en uno de ellos cenamos, un sitio donde podemos comer algo del mar en condiciones, almejas a la marinera, muy ricas. El típico bar con su barra llena de parroquianos y su mesa de billar, solo falta que nos reten a jugar... bueno ya va siendo hora de ir a la cama, mañana nos espera nuestro último día de carretera que no nuestro ultimo día de viaje. Volvemos a Canadá.






PD: Aunque estamos en Oregon, solo un puente nos separa del estado de Washington así que seguimos con grupos de allí que conozco más, otro clásico, Pearl Jam

lunes, 24 de octubre de 2016

Días 16 y 17 Seattle


Tras tantos días de coche y carretera se agradecen dos días quietos en el mismo sitio y si es en Seattle mucho mejor. El sábado dedicamos la mañana y parte de la tarde a comprar y de paso conocer el centro y hacer encargos. La noche decidimos ir a cenar y conocer un poco de la noche local. La zona por donde está el hotel es bastante céntrica así que nos podemos mover caminando, tras un paseo viendo las distintas opciones optamos por uno que se pareciera s lo que es un restaurante en España. 



Cenamos tranquilamente y vamos a la aventura, el primer sitio donde entramos es un local que más bien parece el escenario de bajo coste del bar de los vampiros de true blood, antes de entrar nos piden una identificación, yo le enseño mi carnet de conducir español como podría haberle enseñado la tarjeta del carrefour. Dentro hay gente muy rara, aunque hay buen ambiente, por ejemplo uno va en pijama con un polar y en zapatillas de andar por casa. Nos tomamos una cerveza mientras analizamos a la fauna local, dentro del local hay como un teatro pequeño donde están actuando, está insonorizado y no se oye la música. Justo antes de irnos se sienta al lado nuestro una señora de unos 60 años, vestida de gótica, preguntándonos si hablamos francés, le decimos que no y empieza s contarnos en un inglés bastante malo una historia, al poco  se acerca un chico que parece sacado de una película del París de la ocupación nazi, de la resistencia, con su bigote y su gorro, dice que habla español y francés y que puede traducirnos, ese es el momento en el que decidimos irnos de ahí, se estaba convirtiendo todo en demasiado surrealista, salimos y caminamos en busca de otro sitio donde tomar algo. En la calle se ve gente muy diversa, aquí ada uno viste como quiere, entre otras cosas vimos un tipo vestido normal con la máscara de Batman fumando su marihuana, todo demasiado bizarro la verdad. Lo cierto es que al menos en esta zona el ambiente es bueno, es tranquilo, pero demasiado raro para nosotros, o ellos o nosotros lo somos. Antes de llegar al hotel vemos un sitio abierto y decidimos tomar la última aquí, esto ya es más normal, aún sin serlo del todo, pero se asemeja más a lo que es un pub en España, además estaban poniendo Nirvana y escuchar Nirvana en Seattle pues mola. Con eso dimos por concluida la noche, entre lo raro y que tampoco estamos para muchos trotes, nos vamos a la cama.



El domingo lo vamos a dedicar a conocer un poco más la cuidad y alrededores. Por la mañana vamos a visitar el Lake View Cemetery, donde está enterrado Bruce Lee y Brandon Lee. Es el típico cementerio americano, mucho verde, muchos árboles y muy bien cuidado. Gracias a google encontramos la tumba muy rápido. Tienen dos lapidas grandes y están llenas de flores, comida y hasta dinero chino, cuando llegamos de hecho hay una familia china allí rezando. Foto y nos volvemos al coche. 



Ahora nos vamos a conocer los alrededores de Seattle, vamos a cruzar a la otra orilla, a Ballard y a ver sus playas. Durante el trayecto podemos conocer un poco más Seattle, es una ciudad con pocos edificios, quitando los típicos rascacielos en el centro como todas las ciudades norteamericanas, el resto de la ciudad tiene edificios muy bajitos y según te alejas se va convirtiendo en casitas mas o menos grandes y pequeñas urbanizaciones. Todo muy verde y muy bien cuidado. Vamos primero a Discovery Park, un parque / bosque que termina en el mar pero al que se puede acceder en coche pero no aparcar y los parkings están bastante lejos así que buscamos otro sitio y vamos a Golden Gardens Park, awui ya si podemos aparcar. Esto viene siendo como la playa de Seattle. Nuevamente mucho verde y una playa de arena gris, dura, como de un parque infantil. El día está nublado, nos damos un paseo por la arena hasta la otra punta de la playa. Se ve mucha gente, paseando a sus perros, haciendo deporte, con los niños etc. Imagino que con lo que se les viene ahora en invierno quieren aprovechar hasta el último momento de buen tiempo, deciros que estamos a 16ºC y en manga corta. Pasamos la tarde por ahí tranquilamente y nos retiramos al hotel, queremos descansar un poco antes de salir a cenar por ultima vez en Seattle.



Han sido dos días de descanso más que necesario y además nos hemos llevado la grata sorpresa de conocer una ciudad como Seattle. 
Sin duda pasa a mi lista de ciudades en las que podría vivir, junto s Sydney y San Francisco. Es una ciudad menos americana de lo que pueda parecer, es como más civilizada y más abierta, muy diversa en sus gentes. Tiene a su favor también que no tiene el caos, sobretodo de tráfico, de las grandes ciudades americanas como Nueva York por ejemplo. Por todos sitios nos sentimos seguros, vimos también una ciudad muy limpia supongo que es cosa de ser la ciudad de la lluvia.  Si tienen ocasión visítenla pero aprovechen para conocer algo más, está lo suficientemente lejos como para que le dediquen tiempo a algo más. Como dije ayer es un San Francisco más pijo. Se la ve una ciudad moderna, muchis edificios nuevos y el toque que le da el monorraíl a ciudad futurista de película de los 70.

Ya vamos llegando al final, mañana nos vamos de Seattle a conocer la costa norte de Oregon, Raúl tiene un encargo que hacer ahí... ya os contaré mañana.




PD: por cambiar de tercio y pese a estar todavía en Seattle vamos con otro grupo de aquí pero que no es grunge. Dandy Warhols, seguro que les suena la canción.

domingo, 23 de octubre de 2016

Día 15 Jasper - Seattle


Terminamos nuestro periplo por las rocosas canadienses y volvemos a EEUU para visitar Seattle y un poco de Oregon. Tenemos un día muy largo en carretera, el último tan largo, casi 1000km. 
Salimos temprano, hace sol aunque estamos bajo cero, los charcos de las lluvias de anoche están congelados, salimos y avanzamos hacia el norte, al poco de salir entramos en el estado de la Columbia Británica y hacemos nuestro último cambio horario, ya estamos con -8 respecto a Canarias. Primero tenemos que llegar hasta el Mt Robson, una montaña de 4000m de altura, no pasas por ahí exactamente sino por un sitio desde donde se ve. Hasta llegar ahí discurrimos por bosques y lagos en un paisaje que merece mucho la pena, creo que nunca en mi vida he visto tanto bosque y tan frondoso. Una vez pasado por ahí ya giramos al sur y ya ponemos rumbo a EEUU, seguimos recorriendo kilómetros y kilómetros de bosque por una Canadá muy rural, así hasta llegar a Kamloops donde poco a poco ya va cambiando la cosa, no tanto el paisaje, ya volvemos a la autopista y dejamos atrás las carreteras secundarias. Según avanzamos se vuelve a nublar y poco a poco vuelve la lluvia, cada vez más copiosa hasta hacerse casi imposible ver más allá del coche que va delante, lo cual no vendrá mal para limpiar nuestro coche y así llegamos a la frontera. Se puede pasar por varios sitios y el GPS nos manda a una carretera secundaria para evitar las colas. La pasamos sin problemas, nos atiende un señor gordo muy simpático, se parece a John Goodman en el Gran Lebowsky, nos hace el típico interrogatorio sin sentido, de que se conocen, a que se dedican, a que vienen etc y nos deja pasar.



Entramos en el estado de Washington, todavía nos quedan unos 300 km hasta Seattle, por aquí ya llueve menos y seguimos avanzando por unas carreteras muy bonitas , en medio de unos pueblos que parecen fantasmas hasta volver a la interestatal. Poco a poco va cayendo la noche y el tráfico se hace cada vez más denso, señal inequívoca de que nos acercamos a Seattle. Y sin mucho problemas llegamos a nuestro hotel, estamos al lado del famoso Space Needle, la torre famosa que se ve siempre en todas las series/películas. 



Nos alojamos en el Hyatt House, habitación doble grande y espaciosa y el monorrail pasa justo delante de nuestra ventana, es curioso aunque al menos no hace ruido.
Todavía es pronto así que salimos a dar una vuelta y a cenar. No llueve y la temperatura es agradable, unos 16ºC, llevábamos varios días sin pasar de los 10. Lo poco que vemos de Seattle la verdad nos gusta bastante, parece una ciudad tranquila y moderna, algo parecido a San Francisco pero más pija, se ve gente muy diversa, muchos americanos de origen asiático y sorprende ver tan poco tráfico. Por la zona hay muchos bares y restaurantes y con mucha gente, es viernes y se nota. Cenamos en un italiano y ponemos fin al día de hoy que ha sido largo, ya estamos en la otra costa, llevamos más de 7000 kilómetros y aún nos queda un poquito. Hasta mañana!!



PD: Por supuesto Seattle es grunge y es Nirvana así que hoy lo tenía fácil, ya me tocaba..

sábado, 22 de octubre de 2016

Día 14 Banff - Jasper


Día de montaña, vamos hasta Jasper a través de la Icefield Parkway, autopista de hielo, carretera que discurre por el fondo de un valle rodeado por las rocosas canadienses. El día amanece nublado y con unos 4ºC en Banff aunque no llueve. Cargamos el coche y nos vamos, al poco de coger la autopista empieza a llover y poco a poco la lluvia se transforma en aguanieve y ésta en nieve y la nieve cada vez más copiosa hasta que poco a poco todo se vuelve blanco a nuestro alrededor. Cogemos el desvío para Jasper a la altura de Lac Louise, entramos en la Icefield Parkway y la nevada es cada vez más intensa. Llegamos a la caseta de entrada al parque, nos dan el ok y para dentro. Poco a poco la nieve pasa de ocupar el arcén a empezar a invadir la calzada hasta que de repente la carretera es completamente blanca. Apenas avanzamos, no vamos a más de 50-60 km/h y cada vez nieva más, en ese momento me doy cuenta que no tenemos gasolina suficiente para llegar a Jasper... menos mal pues no hay servicios en todo el camino, 270 km, damos media vuelta y volvemos a Lac Louie Village para repostar, estando allí no para de nevar, el paisaje y el momento es espectacular y estamos a mediados de octubre.




Con el depósito lleno nos armamos de valor y volvemos a la carretera, eso si, esta vez le preguntaremos a la Ranger si es seguro ir hasta Jasper pues al acercarnos al puesto vemos que las condiciones de conducción han pasado de buenas a regulares (tienen como un semáforo que indica el estado de la carretera) y el siguiente paso es cerrar la carretera. Le preguntamos y nos dice que aunque no son las mejores condiciones es posible llegar s Jasper, que según nos acerquemos mejorarán las condiciones. Así que seguimos adelante, volvemos a donde nos habíamos quedado, la carretera sigue blanca, ya nieva menos, el paisaje es sobrecogedor, bosques interminables cubiertos de blanco y entre las nubes empiezan a divisarse picos montañosos con paredes casi verticales cubiertos de nieve. Avanzamos asi durante casi 100 km, no puedo parar de hacer fotos o grabar vídeos pues lo que vemos a nuestro alrededor es simplemente increíble. Avanzando llegamos al Lago Bow donde hay un grupo de japoneses haciéndose fotos, uno de ellos ha decidido despelotarse y ahí está en medio de la nieve haciendo el indio. Hacemos también una parada para descansar. 




Unos kilómetros más adelante hay una caravana en apuros, han patinado y se han enterrado en la nieve. Sin saberlo viviremos una de las mejores anécdotas en mucho tiempo, mientas el resto de coches adelantan nosotros decidimos parar y bajarnos a preguntar si necesitan ayuda, mientras frenamos pasamos al lado de un coche cuyo conductor es un viejo canoso, que se pasó con los rayos UVA y el botox, que va conduciendo sin camisa, con gafas de sol y mientras pasamos a su lado nos regala la mejor de sus sonrisas mientras no deja de mirarnos, es una sonrisa tipo Jocker, cargada de botox... cuando nos paramos a ayudar aparece de la nada con un chubasquero de loa finitos a medio abrochar (estamos a -2°C) y desnudo debajo, aparece ahí con sus gafas de sol y coge una pala y empieza a cavar... es algo surrealista, este tipo está muy por encima así que decidimos que no estamos al nivel y debemos irnos no sin antes acabar llorando de la risa. Decir también que la pareja que conducía la caravana previamente nos había dicho que  muchas gracias pero que podíamos seguir. Sea como fuere, poco después toda la nieve empieza a desaparecer y vuelve a verse asfalto hasta que de repente volvemos a una zona sin nieve que aunque sigue nevando, ésta ya no cuaja. Vemos otro Lago donde paramos a comer y descansar. Estamos a mitad de camino, el resto del camino discurre con normalidad hasta que volvemos a atravesar otra montaña, según subimos vuelve la nieve de nuevo a coparlo todo hasta llegar en la cima a un glaciar, salimos del coche a hacer las fotos se rigor, entre la nevada y el viento fuerte, aunque la temperatura es de 1°C la sensación térmica debe ser de -15°C, ventisca y nubes. Poco a poco volvemos a bajar y la nieve va desapareciendo y ya solo se ve en los picos. Nos vamos acercando a Jasper y el cansancio hace mella, más en estas condiciones, tenemos ganas de llegar asi que entre bosques infinitos y montañas nevadas nos acercamos a nuestro destino, Jasper. 



Aparcamos el coche en la calle, hasta las 5 tienes derecho a dejarlo dos horas, no hay parquímetros ni vemos que los otros coches tengan ningún papel con la hora o la típica rueda horaria... debe ser que se fían de la honradez de la gente, no estamos acostumbrados a eso... además como ya son las 4 podemos dejarlo hasta mañana. Jasper es un pueblo pequeño, con una zona comercial en el centro, tampoco muy grande donde además muchas tiendas si no están cerradas ya están liquidando lo de verano. El resto son hoteles/moteles y un poco a las afueras las casas de los Jasperianos, que casi todos son rubios/pelirrojos y de piel muy blanca, se les reconoce fácil porque son los únicos que a 4ºC van en pantalón corto y se reúnen a tomar algo en las terrazas. Nos alojamos en el Whistler Inn donde por 150$ (100€) nos dan una habitación casi tan grande como mi casa, supongo que por ser temporada baja estamos encontrando alojamientos tan baratos. Tras dejar las cosas aparcamos el coche en el parking del hotel y damos una vuelta por el pueblo para cenar y acostarnos, mañana vuelta a EEUU, a Seattle, la ciudad de la lluvia y del grunge y donde está enterrado Bruce Lee. Tenemos muchas ganas de conocerla. Hasta mañana!!



PD: Seguimos repasando mi lista de canadienses, aunque lo estáis deseando no voy a poner a Justin Bieber y me sigo resistiendo a poner a Celine Dion. Hoy vamos con Chad Kroeger y esta colaboración que hizo con Carlos Santana