domingo, 9 de octubre de 2016

Día 2 Montreal-Boston


Primer día en ruta, anoche pudimos dormir bien, solo un poco de jet-lag, un pequeño despertar de 4 a 5 de la mañana y a las 8:15 estábamos listos. Día lluvioso hoy en Montreal aunque temperatura agradable, unos 17º. Salimos del hotel en busca de un sitio donde desayunar, tenemos que dar un buen paseo pues el hotel está en lo que viene siendo el distrito financiero y hay pocos servicios cerca. Nos mojamos un poco pero encontramos un sitio con buena pinta, por la calle se ve poco movimiento, calles prácticamente vacías y pocos negocios abiertos.




Aprovechamos para tomar un buen café, ya que en EEUU va a ser imposible. Volvemos caminando y aprovechamos para dar un paseo, en general la poca gente que hemos visto es bastante agradable y pese a ser francófonos siempre te saludan en los dos idiomas oficiales, hasta ahora todo el mundo saluda con un Bonjour-Good morning, están a otro nivel.
Como ciudad salvo por el clima recuerda bastante a Sidney, aunque por momentos si nos dijeran que paseamos por una ciudad francesa nos lo creeríamos, no solo por el idioma, calles adoquinadas, iglesias, pastelerías etc...



el tiempo no acompaña así que decidimos ir a recoger nuestro coche, tras hacer el papeleo y dar varias vueltas por un centro comercial vacío buscando el acceso al Parking, los de seguridad debieron descojonarse de nosotros, por fin llegamos a él. El coche, un Toyota Camry, coche japonés, fiable y bastante reconocible para mi pues use un Toyota muchos años.



Volvemos al hotel a recoger las cosas y ponemos rumbo a Boston, 500 km y una frontera aunque ese no sería nuestro primer contratiempo, salir de Montreal fue una auténtica odisea, cualquier intento de salir de la ciudad fue infructuoso pues está toda la ciudad en obras y por momentos pensamos que no íbamos a salir nunca de allí hasta que por fin tras casi 45 minutos pudimos encontrar la salida a la autopista. Si, teníamos GPS pero todas las salidas que nos daba estaban cortadas.
Apenas 100 km nos separan de la frontera, y al llegar, como marca la ley de Murphy, tu fila siempre es la más lenta, solo hay tres y nosotros vamos por la del centro, la única que no avanza, la única cuyo funcionario revisa los coches... en fin, como es nuestro primer paso por la frontera tenemos que bajarnos para rellenar el formulario de color verde, que a lo tonto nos retrasa más de una hora. La agente de aduanas que nos atiende nos hace el típico interrogatorio, donde vivís, a que os dedicáis, habéis estado en Irak o Siria últimamente, queréis matar al presidente etc... lo normal. En un momento dado se viene arriba y nos pregunta si las Islas Canarias están cerca de Gibraltar, supongo que con intención de pillarnos, tenía truco la pregunta, le pongo cara de asombro y le explico dónde están las Islas Canarias, a geografía no me van a pillar... luego entendemos el porqué, nos cuenta que su abuelo trabajó en la estación espacial de Maspalomas y sabe perfectamente dónde están las islas. A eso añadimos que su compañera al lado está comprobando en google maps si es cierto lo que decimos. Con Raúl se entretienen un poco más pues su pasaporte está lleno de sellos con letras árabes, trabajó como piloto y voló mucho a Marruecos y Mauritania y eso a ellos les da miedo, pero bueno una hora y 12$ después pudimos pasar el trámite de la aduana y ya con nuestro carton verde grapado al pasaporte para no tener que volver a pasar por esto en sucesivos pases de frontera.
Ya estamos en EEUU, hoy atravesamos tres estados, Vermont, New Hampshire y Massachusetts. Ya no llueve aunque el cielo está encapotado. El paisaje es bucólico, cielo gris y bosques frondosos que se pierden en  horizonte con tonos naranjas, rojos y amarillos pues aquí ya el otoño pega fuerte.
Paramos a comer en un pequeño pueblo de Vermont, Richmond, en un restaurante italiano, lo único decente que encontramos. Para nuestra sorpresa la comida no es del todo mala, ya sabemos la tendencia que hay aquí a comer mal. En un momento dado la camarera se interesa por nuestro acento, típica pregunta que de donde somos, que hacemos por ahí etc, de esos momentos sociológicos del viaje, intercambiamos información y averiguamos que ella pese a ser americana es francófona (estamos muy cerca de Canadá) y vivió en Italia y estaba aprendiendo español ahora, no es habitual ver a una estadounidense con tantas inquietudes lingüísticas.



Nos quedan 300 km por delante y ya se nos hace tarde. La noche va cayendo y nos acercamos a Boston, teníamos intención de buscar algún motel cuando estuviéramos a unos 40-50 km de Boston,  pero no se sue regalan este fin de semana que en 50 km a la redonda está todo lleno, incluso un motel cutre lleno de asiáticos, The red roof se llama y eso pese a que las luces rojas que lo iluminan no ayudan a ganarnos su confianza. Este percance nos obliga a parar y buscar alojamiento urgentemente. Tras mil llamadas y dos mil consultas en la web encontramos lo único disponible en Boston, casi una hora después de parar, por momentos nos vimos durmiendo en el coche pero al final encontramos alojamiento, el Kimpton Marlowa en Cambridge, muy cerca de la universidad de Harvard y a 15 minutos a pie del centro de Boston. Por fin llegamos, el hotel está en una zona bastante animada, dentro están celebrando una boda y además es sábado así que salimos a tomar unas cervezas, nos lo merecemos. Tras 3 rondas y unas buenas risas ya son las 23:30 y el cansancio hace mella asi que por fin ponemos punto y final al día que ha tenido un poco de todo. Por cierto al llegar a la habitación y abrir el armario vemos dos albornoces, uno de cebra y otro de leopardo que no tienen precio, nos planteamos ponérnoslos sin nada debajo y salir a pasear por el pasillo del hotel con cara de interesante... pero no, no había huevos.... mejor descansar, mañana paseo por Boston y rumbo a NY, más concretamente a Brooklyn donde pasaremos los próximos 3 días.



Hasta mañana!!!


PD: la selección musical de hoy es fácil, Boston es la ciudad de Steven Tyler y por tanto de Aerosmith, aquí uno de sus clásicos de los 90. Disfrútenlo.

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