Día de montaña, vamos hasta Jasper a través de la Icefield Parkway, autopista de hielo, carretera que discurre por el fondo de un valle rodeado por las rocosas canadienses. El día amanece nublado y con unos 4ºC en Banff aunque no llueve. Cargamos el coche y nos vamos, al poco de coger la autopista empieza a llover y poco a poco la lluvia se transforma en aguanieve y ésta en nieve y la nieve cada vez más copiosa hasta que poco a poco todo se vuelve blanco a nuestro alrededor. Cogemos el desvío para Jasper a la altura de Lac Louise, entramos en la Icefield Parkway y la nevada es cada vez más intensa. Llegamos a la caseta de entrada al parque, nos dan el ok y para dentro. Poco a poco la nieve pasa de ocupar el arcén a empezar a invadir la calzada hasta que de repente la carretera es completamente blanca. Apenas avanzamos, no vamos a más de 50-60 km/h y cada vez nieva más, en ese momento me doy cuenta que no tenemos gasolina suficiente para llegar a Jasper... menos mal pues no hay servicios en todo el camino, 270 km, damos media vuelta y volvemos a Lac Louie Village para repostar, estando allí no para de nevar, el paisaje y el momento es espectacular y estamos a mediados de octubre.
Con el depósito lleno nos armamos de valor y volvemos a la carretera, eso si, esta vez le preguntaremos a la Ranger si es seguro ir hasta Jasper pues al acercarnos al puesto vemos que las condiciones de conducción han pasado de buenas a regulares (tienen como un semáforo que indica el estado de la carretera) y el siguiente paso es cerrar la carretera. Le preguntamos y nos dice que aunque no son las mejores condiciones es posible llegar s Jasper, que según nos acerquemos mejorarán las condiciones. Así que seguimos adelante, volvemos a donde nos habíamos quedado, la carretera sigue blanca, ya nieva menos, el paisaje es sobrecogedor, bosques interminables cubiertos de blanco y entre las nubes empiezan a divisarse picos montañosos con paredes casi verticales cubiertos de nieve. Avanzamos asi durante casi 100 km, no puedo parar de hacer fotos o grabar vídeos pues lo que vemos a nuestro alrededor es simplemente increíble. Avanzando llegamos al Lago Bow donde hay un grupo de japoneses haciéndose fotos, uno de ellos ha decidido despelotarse y ahí está en medio de la nieve haciendo el indio. Hacemos también una parada para descansar.
Unos kilómetros más adelante hay una caravana en apuros, han patinado y se han enterrado en la nieve. Sin saberlo viviremos una de las mejores anécdotas en mucho tiempo, mientas el resto de coches adelantan nosotros decidimos parar y bajarnos a preguntar si necesitan ayuda, mientras frenamos pasamos al lado de un coche cuyo conductor es un viejo canoso, que se pasó con los rayos UVA y el botox, que va conduciendo sin camisa, con gafas de sol y mientras pasamos a su lado nos regala la mejor de sus sonrisas mientras no deja de mirarnos, es una sonrisa tipo Jocker, cargada de botox... cuando nos paramos a ayudar aparece de la nada con un chubasquero de loa finitos a medio abrochar (estamos a -2°C) y desnudo debajo, aparece ahí con sus gafas de sol y coge una pala y empieza a cavar... es algo surrealista, este tipo está muy por encima así que decidimos que no estamos al nivel y debemos irnos no sin antes acabar llorando de la risa. Decir también que la pareja que conducía la caravana previamente nos había dicho que muchas gracias pero que podíamos seguir. Sea como fuere, poco después toda la nieve empieza a desaparecer y vuelve a verse asfalto hasta que de repente volvemos a una zona sin nieve que aunque sigue nevando, ésta ya no cuaja. Vemos otro Lago donde paramos a comer y descansar. Estamos a mitad de camino, el resto del camino discurre con normalidad hasta que volvemos a atravesar otra montaña, según subimos vuelve la nieve de nuevo a coparlo todo hasta llegar en la cima a un glaciar, salimos del coche a hacer las fotos se rigor, entre la nevada y el viento fuerte, aunque la temperatura es de 1°C la sensación térmica debe ser de -15°C, ventisca y nubes. Poco a poco volvemos a bajar y la nieve va desapareciendo y ya solo se ve en los picos. Nos vamos acercando a Jasper y el cansancio hace mella, más en estas condiciones, tenemos ganas de llegar asi que entre bosques infinitos y montañas nevadas nos acercamos a nuestro destino, Jasper.
Aparcamos el coche en la calle, hasta las 5 tienes derecho a dejarlo dos horas, no hay parquímetros ni vemos que los otros coches tengan ningún papel con la hora o la típica rueda horaria... debe ser que se fían de la honradez de la gente, no estamos acostumbrados a eso... además como ya son las 4 podemos dejarlo hasta mañana. Jasper es un pueblo pequeño, con una zona comercial en el centro, tampoco muy grande donde además muchas tiendas si no están cerradas ya están liquidando lo de verano. El resto son hoteles/moteles y un poco a las afueras las casas de los Jasperianos, que casi todos son rubios/pelirrojos y de piel muy blanca, se les reconoce fácil porque son los únicos que a 4ºC van en pantalón corto y se reúnen a tomar algo en las terrazas. Nos alojamos en el Whistler Inn donde por 150$ (100€) nos dan una habitación casi tan grande como mi casa, supongo que por ser temporada baja estamos encontrando alojamientos tan baratos. Tras dejar las cosas aparcamos el coche en el parking del hotel y damos una vuelta por el pueblo para cenar y acostarnos, mañana vuelta a EEUU, a Seattle, la ciudad de la lluvia y del grunge y donde está enterrado Bruce Lee. Tenemos muchas ganas de conocerla. Hasta mañana!!




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