viernes, 21 de octubre de 2016

Días 13 Gardiner - Banff

Vamos con un día de retraso respecto a donde estamos pero es que ayer  llegamos cansados y no tenía ganas de escribir.
Al grano, volvemos a Canadá, salimos desde Gardiner donde el dueño del motel nos confiesa que hemos sido el tema de conversación estrella entre él y los suyos pues nunca habían alojado a nadie de España en su motel, había revisado el registro y todo, esto mismo nos pasó hace dos años en Port Pirie, en Australia, técnicamente hemos sido pioneros en ambos viajes. Este caso es más curioso, el anterior es un pueblo perdido en medio de Australia, es más normal pero aquí aunque no sea un destino muy conocido, es punto de partida o final de todo aquel que visita Yellowstone y obviamente a Yellowstone si han venido otros españoles antes que nosotros, pero a ese motel en concreto no, podrían habernos dado un diploma o celebrarlo pegando tiros al aire, hubiera sido original... bueno tras esta anécdota, tenemos que atravesar todo el estado de Montana, casi 500km para llegar a la frontera y otros casi 500 hasta Banff. Es una burrada de kilómetros pero estamos mentalizados y además estamos de vacaciones así que no tenemos prisas. El inicio del viaje por Montana sigue rodeado de paisajes espectaculares, grandes bosques, montañas nevadas etc vamos haciendo kilómetros por rectas interminables en medio de la naturaleza. En viajes como este con tantos kilómetros pues siempre tienes momentos de oír música, podcasts, hablar, dormir etc y hoy tenemos tiempo para hacer todo eso. Llevamos ya varios días que solo tenemos cobertura en algunas ciudades así que no podemos oír la radio por internet como nos hubiera gustado, había Champions y eso entretiene. Hacía el mediodía llegamos a White Sulphur Springs, que traducido es manantial de azufre blanco, curioso nombre para un pueblo. Según el cartel de la entrada apenas llega a los 900 habitantes y tenemos que parar a echar gasolina y de paso vamos a aprovechar para comer. Comemos en el casi único bar que está abierto, dentro no hay mucha gente, una barra, una tv dando fútbol americano, un casino pequeño en una sala contigua, carteles de publicidad de revólveres y tienen un oso disecado, que viendo los habitantes que hay por aquí seguro que lo cazó a hostias. La carta es muy variada, hamburguesas, pero tenemos hambre así que "pa dentro".  Comemos tranquilos y afrontamos lo que queda de viaje. 



Poco a poco las montañas van desapareciendo y vuelven las llanuras hasta donde llega el horizonte, dejamos ya las carreteras secundarias y volvemos a la interestatal, rumbo norte. Vuelve a salir el sol y sube la temperatura hasta los 14ºC, llevábamos dos días sin pasar de los 4ºC, de aquí en adelante no va a variar en nada el paisaje, llanos amarillentos sin mas, alguna granja y poco más. 
Ya a media tarde llegamos a la frontera, esta vez la pasamos sin problemas, solo un par de preguntas (si llevamos alcohol, tabaco o armas) y listo, ya estamos de vuelta en Canadá, otra vez carteles en francés y nada mas entrar otro cartel para recordarnos que aquí se usa el sistema métrico y por tanto los límites de velocidad y las distancias están en kilómetros y no en millas. Lo cual nos vino bien porque tras tantos días en EEUU ya teníamos la mente hecha traducir millas a kilómetros y claro al ver el primer cartel de límite de velocidad 110, por un segundo creímos que eran millas por hora pero al convertirlo nos dimos cuenta que quizás 176 km/h es algo exagerado y nos acordamos.




Seguimos conduciendo ya en Canadá, por esta zona el paisaje no dice mucho, vamos en dirección a Calgary a donde llegamos ya con no he cerrada, aunque son las 19:30 así que decidimos hacer los 100 kilómetros que nos faltan hasta Banff, a los pies de las rocosas canadienses. El camino es por una ancha autopista todo el rato. Es de noche y por tanto no apreciamos el paisaje pero al día siguiente descubriremos que es espectacular. Al llegar a Banff lo primero que hacemos es buscar donde comer, son las 21:30 y estamos al límite de que cierren todo, de hecho en el primer sitio que lo intentamos nos dijeron que no, pero tuvimos suerte que en el segundo si pudimos cenar, cansados pero ya relajados, disfrutamos de nuestra cena, vino y risas. Después de esto todavía nos quedaba encontrar alojamiento, caminamos un rato por las frías y desiertas calles de Banff, un sitio muy turístico por cierto, lleno de tiendas y restaurantes, en un primer sitio nos dijeron que no, cosa que me sonó a que no les salió de ahí alojarnos porque me parece imposible que un miércoles de octubre esté todo lleno, pero no queda otra y seguimos buscando. Finalmente el siguiente hotel si nos dejó alojarnos, una habitación doble por 80$ canadienses, unos 55€. Perfecto, ha sido un día largo, nos acercamos a nuestro objetivo, ahora a descansar, mañana haremos la carretera que une Banff y Jasper, atravesando las rocosas por un valle rodeado de montañas, ya os contaré. Hasta mañana!!!




PD: De nuevo en Canadá, ya os he puesto a Alanis y a Brian Adams y  ahora le toca el turno a Neil Young, otro clásico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario